Archive for the ‘Heroes del Silencio’ Category

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HDS: Trailer del CD/DVD de la gira

Viernes, 30 noviembre, 2007

Héroes del Silencio.Tour 2007 se publica el 18 de diciembre en tres formatos diferentes: 1) Doble CD; 2) Doble DVD; 3) Caja de lujo en edición limitada con doble CD, doble DVD, púa de guitarra serigrafiada, pase de backstage, cordón para pase serigrafiado, póster gigante y baquetas de batería serigrafiadas. En estas tres ediciones, Héroes del Silencio.Tour 2007 es un exhaustivo recorrido por la que ha sido la gira del año, el regreso por todo lo alto de Héroes del Silencio. El doble CD contiene 22 canciones grabadas durante los diez conciertos de la gira.El doble DVD ofrece el concierto íntegro ofrecido durante esta gira en el Foro Sol de Ciudad de México a principios del pasado mes de octubre y más de dos horas extras de grabación, que incluyen un documental de 60 minutos y los making of del concierto en cada una de las ciudades en las que ha actuado Héroes del Silencio, montados con canciones que no aparecen en el DVD en directo.
El primer single de esta extraordinaria edición que se lanza en tres formatos diferentes será La Chispa Adecuada, grabada en México en el Foro Sol y que ya puedes disfrutar en este blog.

Fuente: http://www.losheroesdeleyenda.wordpress.com
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Gracias por todo y hasta siempre, Héroes

Lunes, 22 octubre, 2007

Pues ya pasó, ya acabó para mi la esperada gira del milenio y reencuentro de Héroes del Silencio. A falta de un último concierto en tierras levantinas (próximo sábado en el circuito de Cheste, Valencia) mis dos oportunidades de ver al grupo maño pasaron como un suspiro, sin apenas darme cuenta. Parece que fue ayer cuando a primeros de Marzo podíamos hacernos con entradas del concierto de Zaragoza y posteriormente con el de Sevilla. Empezaba así una serie de meses de espera, ilusión y felicidad por poder comenzar a disfrutar de tan esperada reunión. Llegó octubre y pasó…. todo lo bueno pasa muy deprisa, y cuando uno ya había superado años atrás la separación del grupo, de nuevo hay que comenzar a mentalizarse de que el concierto del pasado sábado en la Cartuja es el último que jamás veré (salvo sorpresa mayúscula) de estos héroes que se encargaron de poner música a mis años mozos.

Lo de Sevilla fue muy grande, muy fuerte. De verdad no tengo palabras para describir lo que sentí allí. No soy persona de saltar, gritar y moverme mucho en los conciertos, el del sábado no fue una excepción, pero lo disfruté al máximo, a mi manera, interiorizando todas las sensaciones y emociones del momento. Lo de Sevilla fue especial, quizás porque estaba dándome cuenta de que era el último concierto y de que aquel sueño que era inimaginable años atrás se estaba acabando y no volvería a producirse jamás.

Es muy difícil describir las emociones, y más aún cuando son tan personales. Sólo puedo decir una cosa, gracias héroes por darme la oportunidad de volver a gozar con vuestra música y gracias por hacerme tener durante dos noches 21 años de nuevo.

Spf.

Así estaba el estadio de La Cartuja el pasado sábado.

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Una noche inolvidable.

Lunes, 15 octubre, 2007

 Pasará mucho, pero que mucho tiempo para que se me olvide el 12 de Octubre del año 2007, especialmente la noche de dicho día que supuso mi reencuentro con Héroes del Silencio 11 años, 3 meses y 20 días después del último recital que tuve la oportunidad de contemplar, exactamente el 22 de Junio del 96 en la plaza de toros de Málaga.

Pasaban pocos minutos de las 5 y media de la tarde cuando llegábamos a los aledaños de La Romareda y nos encontrábamos con un ambiente que hacía presagiar que algo grande, muy grande iba a suceder y que sería testigo de una noche de historias, recuerdos y emociones fuertes. Miles y miles de personas en los alrededores, con sus indumentarias negras, camisetas y símbolos del grupo hicieron posible que se me formara el primer nudo en el estómago de la noche. No lo podía creer, era la previa de un concierto que teníamos clarísimo que jamás iba a volver a producirse, en ese momento me acordé de la famosa frase de Bunbury hará unos años cuando afirmaba que había las mismas probabilidades de que Héroes volvieran como de que Franco resucitara, por lo que habrá que andarse con cuidado no vaya ser que el caudillo ande suelto por ahí.

A eso de las 7 y media y tras varias refrescantes cervezas, por cierto, me gustó bastante la cerveza Ambar, decidimos entrar al recinto. Y fue precisamente ahí cuando comencé a darme cuenta de la magnitud del acontecimiento que estaba a punto de presenciar, de lo histórico del momento y de las sensaciones y emociones que desde el instante que pise la lona azul que tapaba el césped de La Romareda estaba comenzando a experimentar. Y por fin….. llegó el momento.

Pasaban pocos minutos de las 9 de la noches cuando el estadio al completo quedó a oscuras y comenzaron los primeros acordes de un tema que hizo humedecer mis ojos, eran los acordes del “song to the siren” de This Mortal Coil, que como “toda la vida de Dios” anunciaba que la avalancha estaba a punto de producirse y que ya teníamos ante nosotros la esperada gira del milenio. A partir de ahí, “El Estanque”, “Deshacer el mundo”, “Mar Adentro” y toda una serie de temas que a día de hoy, tras once años desde la última actuación del quinteto zaragozano son clásicos de la música de este pais. No daba crédito a lo que estaba viviendo en esos momentos que me hicieron rejuvenecer diez años y recordar lo que fue la banda sonora de mi juventud; la gente estaba extasiada y se veían caras de asombro, perplejidad y sobre todo lágrimas, muchas lágrimas. El escenario era descomunal, flanqueado por dos grandes pantallas a los lados y cuatro más que se extendian en la parte superior del mismo, una pasarela central de varios metros acababa en otro pequeño escenario donde el grupo realizó un set un poco más íntimo de unas seis canciones. En uno de los temas de ese set en el segundo escenario, Bunbury pidió al repetable que le concedieran 5 minutos pues estaba bastante tocado de la voz desde la vuelta de México a causa de un fuerte constipado. Sinceramente me temí lo peor, pero no habían pasado ni tres minutos cuando volvieron al escenario y atacaron al personal con “Apuesta por el Rock and Roll“, y a partir de ahí el delirio. El concierto siguó su curso y de ahí al final Heroes en estado puro con un Bunbury comiéndose el escenario y mostrando una profesionalidad que, dicho sea, dejó mucho que desear en su último concierto en solitario. Tras el set en el escenario secundario siguieron temas como “Nuestros nombres“, “Oración”, “Entre dos Tierras”, “Maldito Duende”, “Avalancha”…. y toda una serie de clásicos que junto a los dos bises realizados terminaron con una sesión de fuegos artificiales que ponía fin a un concierto inolvidable de más de dos horas y media de duración.

Lo mejor del concierto: el ambiente, el escenario, el sonido y una puesta en escena al nivel de grandes grupos como U2 y Rolling Stones (y no exagero). Lo peor o mejor dicho, lo menos bueno es que se echaron en falta una serie de canciones del repertorio más “cañero” del grupo como “Decadencia”, “Sangre Hirviendo” ó “El camino del Exceso” y el principio de afonía de Bunbury que nos tuvo en vilo durante todo el concierto.

En definitiva, noche inolvidable de emociones, recuerdos, historias, lágrimas y buena música que nos hizo rejuvenecer a los allí presentes una década y nos dio la oportunidad de ser testigos directos de la vuelta y despedida a la vez de uno de los grupos más representativos de la música rock de este pais. Y lo mejor de todo es que aún me queda Sevilla….

Spf.

 

Para acabar con este post dedicado al concierto del pasado viernes, dejo por aquí una serie de fotos de lo que vivimos aquel día.

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   Actualizo el post con un video del concierto:

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Una noche de leyenda en La Romareda.

Jueves, 11 octubre, 2007

Fuente: Heraldo.es 

Los cinco Héroes intercambiaron energía de la buena con sus vecinos, amigos y allegados, confundidos entre los 40.000 fans que les arroparon en la primera de las dos citas zaragozanas.

 

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Hay una cosa que ninguna de las 40.000 personas que llenaron ayer la Romareda sabe. Bueno, alguna sí, pero se cuentan con los dedos de una mano. Enrique Bunbury, vocalista de Héroes, cantó enfermo en el reencuentro de la banda con la tierra que alumbró sus primeros sueños juveniles. Por la tarde, además, había llovido copiosamente. Un fuerte constipado, producto del cambio de temperatura entre la calidez de la capital mexicana y la Zaragoza gobernada por el cierzo de octubre, tuvo la culpa. ¿Quién lo notó? Reto lanzado. Porque Enrique Bunbury cantó con la fuerza que le caracteriza, cantó con idéntica garra a la exhibida en la gira americana, a pesar de la contingencia. Y los cinco Héroes intercambiaron energía de la buena con sus vecinos, amigos, allegados e invitados a la fiesta, hasta completar una actuación que volvió a estar a medio camino entre la lágrima de emoción y el aullido de satisfacción. En el punto medio de sentidos embotados por el gozo al que aspiran aquellos que hacen del arte escénico su profesión.


A Joaquín Cardiel -ya había trascendido el asunto- la noche le tocaba la fibra sensible de un modo especial, con su familia al completo disfrutando por primera vez de la visión de papá en el escenario. Los hermanos Valdivia también tenían una legión de gente querida en la grada. Y Pedro Andreu, y el propio Enrique. Jugaban en casa en la Romareda, y el público se volcó como en las grandes noches europeas del habitual inquilino de ese césped que ayer fue “heroico”. Y una vez más, el final del primer bis marcó el punto de emoción más colorista: “La chispa adecuada” le llega al personal de una forma que sigue sorprendiendo, a pesar de que la visión del confeti al aire y el bosque estelar de móviles se repita como los amaneceres de Bill Murray en “Atrapado por su pasado”. Aquellos eran desquiciantes, estos descolocan y hacen temblar las quijadas más recias. Y Gonzalo Valdivia, incansable, con el cigarrillo colgando de la comisura, transmitía una noche más lo bien que se lo está pasando en esta gira como invitado, contrapunto, actor y savia del árbol Héroes.

 

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En “Apuesta por el rock`n´roll” no hizo falta aludir a su desparecido autor, Mauricio Aznar. Zaragoza quiere a sus emblemas, aunque a veces la vena somarda se imponga sobre la fibra sensible. “Héroe de leyenda” le recordó a media audiencia aquellos tiempos mozos en los que la banda comenzaba su andadura y sus estrofas de alegórica natura se iban haciendo familiares, y extrañamente inteligibles. El segmento más guitarrero, con “Entre dos tierras” y una sublime -ayer la clavaron- visita a la “Avalancha” también obtuvieron puestos de UEFA en el torneo acelerado que se libró ayer en el estadio zaragozano. “Malas intenciones” marcaba la antesala al cierre de “En brazos de la fiebre”, con Enrique Bunbury y Juan Valdivia sentados en los escalones del escenario, renovado el gesto cómplice de México DF entre dos amigos a los que un día, hace muchos años, se les ensombreció el horizonte común, que hoy se recortaba nuevamente en clave de sol de medianoche sobre el techo de La Romareda.

Y el momento foco. Porque es un momento foco. Valdivia el Mayor soleaba enfocado por un arrodillado Enrique Bunbury, que rendía así homenaje al guitarrista que puso la resina en la unión de Héroes hace 23 años. Se fueron entre fuegos de artificio, después de haber ofrecido efectismo y efectividad. A los ecos de los Héroes siguió, como ha sido habitual en toda la gira, la voz de Bob Dylan en “Like a rolling stone”, otro homenaje a la referencia continua que ha sido el gran Roberto Zimmermann en la carrera de Enrique Bunbury. Ayer, Enrique, Juan, Pedro, Joaquín y Gonzalo se doctoraron -toca salto del deporte a las aulas- en la universidad de Zaragoza. Con sobresaliente. Mañana, taza y media.

 

  • Noticias CUATRO (video previo al concierto de ayer)


 
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A menos de una semana ……..

Sábado, 6 octubre, 2007

   …. un video del concierto en DF del pasado jueves. En breve el silencio se romperá en Zaragoza.

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Heroes en CQC

Miércoles, 26 septiembre, 2007

   Ayer noche volvía a la parilla televisiva el programa Caiga Quien Caiga, y en ese primer programa de temporada dedicaron un reportaje sobre el concierto ofrecido por Heroes del Silencio en Buenos Aires el pasado día 21. Por cierto, y esto es una impresión mía, no veas como se ponen los argentinos.

 

    Toda la información sobre la gira de Heroes del Silencio AQUÍ

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Y el regreso se consumó.

Domingo, 16 septiembre, 2007

   Tras once años de eterno silencio los Heroes regresarón con más fuerza que nunca. Con un “buenas noches Guatemala, teníamos ganas de veros las caras ya” pronunciado por Bunbury a los más de 25000 guatemaltecos en el Estadio del Ejercito, daba comienzo la gira del regreso de Heroes del Silencio, un grupo que alzó al rock español a lo más alto del panorama musical internacional.

“Muy buenas noches Guatemala, teníamos ganas de veros de las caras ya”. La frase fue casi idéntica a la que pronunciaron tal día como hoy once años atrás. El 15 de septiembre del 96 Héroes del Silencio actuaron por última vez en la capital de dicho país, en esa ocasión en la Plaza de Toros.Ahora, lo que para muchos era un imposible ha dejado de serlo, los Héroes han vuelto a los escenarios tras más de una década de silencio y los chapines, nombre con el que se denominan los guatemaltecos, han sido los primeros testigos del regreso.

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En las puertas del Estadio del Ejército, la gente se agolpaba desde el día anterior. Afortunadamente, las previsiones de lluvia solo se cumplieron el viernes, y durante todo el concierto la temperatura ha sido especialmente agradable. Más que una fila para entrar al recinto, daba la impresión de estar en un festival temático sobre Héroes del Silencio, puesto que no faltaban los puestos de cerveza, camisetas, comida o merchadising, ni los grupos de seguidores que, radiocasete en mano, ponían una y otra vez las canciones de Héroes para calentar el ambiente.

Una hora más tarde de lo previsto –cosa habitual en Guatemala por lo que nos contaron- se apagan las luces. Suena esa preciosa versión de Song to the Siren original de Tim Buckley en la voz de This Mortal Coil, la misma canción con la que abrían sus shows años atrás. El tiempo retrocede en nuestras mentes y la tranquilidad de esos acordes contrasta con los gritos entusiasmados del público. En el escenario hay dos pantallas gigantes en los laterales, que al ser de un material flexible, hace que las imágenes se vean de forma distorsionada a causa del viento y cuatro más sobre el suelo donde se alternan los momentos de directo con otras imágenes programadas para la ocasión. Arrancan con El estanque. El delirio es contagioso, todos empujan para estar un centímetro más cerca, las pantallas comienzan a subir hasta el techo y aparecen Enrique Bunbury, Joaquín Cardiel, Pedro Andreu, Juan Valdivia y su hermano Gonzalo en el papel de “quinto héroe” en este tour de reunión. Enrique viste pantalón y chaqueta de vinilo. Negro por supuesto, es el color oficial del grupo. En la camiseta de Juan leemos Las líneas del Kaos. Joaquín lleva su característica cinta negra sobre el pelo y el logo de Héroes del Silencio preside la batería de Pedro Andreu, así como miles y miles de camisetas del público. Los había venidos de El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, España o México. De todos ellos se acordó el grupo cuando dedicaron La Sirena Varada a todos los hermanos centroamericanos.

Enrique se mueve de un lado a otro del escenario, corre, se agacha, se adelanta utilizando el escenario en forma de T que sobresale de la parte principal, se sienta, se pone de rodillas e incluso repta. Está entregado y el público también. Eso contrarresta los pequeños desajustes que se notan en el sonido en las primeras canciones. Algún instrumento fuera de tono, incluso de tiempo, pero nada destacable comparado con la adrenalina que se desprende canción a canción.

“Hace veintitantos años –explica Bunbury- éramos 4 chamacos buscando sitios donde tocar… veníamos de grupos diferentes y un día decidimos que cuatro corazones no latían lo suficiente por separado y que era más fuerte uno solo” Esa confesión sirve de precedente a la presentación de la banda, quienes uno a uno se acercan al segundo escenario, el que está ubicado en el cruce de la T, donde interpretan seis temas. Emotiva la de Apuesta por el Rock and Roll, con Bunbury reclamando más atención para este género en las radios guatemaltecas. También hay tiempo para la nostalgia al presentar Héroe de Leyenda y recordar sus comienzos en Zaragoza. No más lágrimas cierra esa parte del show, sin los gritos en falsete que se oían en el disco, y con una interpretación fiel a la original pero más acorde a los tiempos que corren.

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La especulación sobre cómo afrontaría la guitarra Juan Valdivia después de sus problemas con la mano y el parón del grupo quedaron despejados en temas como Entre dos tierras (con el público haciendo pogos). Cierto es que el apoyo de su hermano Gonzalo se agradece, y además se le notaba disfrutar tanto del momento, que se contagiaba, pero en algo coincidían casi todos los seguidores: Juan sigue siendo un maestro.

Bunbury vuelve a sacar su armónica, y comienza una introducción diferente e irreconocible que acaba dando paso a los acordes de Maldito Duende. Estamos en la parte fuerte del show, llega Iberia Sumergida y un grito esperado, el de Avalancha, que Enrique ruge a capela antes de dar paso a la canción que dio título a su último disco de estudio como Héroes del Silencio. En el estribillo los efectos pirotécnicos inundan seis puntos distintos en el escenario, cuatro atrás y dos delante. Es la forma de despedirse, pero hay más.

“Hoy es un día muy difícil para nosotros, después de tantos años tocamos delante de ustedes… Perdonen todos nuestros problemas… pero para nosotros ha sido un placer hacerlo delante de ustedes. Estamos muy agradecidos”. Bunbury se disculpaba para iniciar el bis, aunque las veinticinco mil personas que abarrotaban el estadio apenas se habían percatado de esas pequeñas dificultades, ellos estaban más pendientes de, por ejemplo, intentar subir al escenario, cosa que consiguieron dos seguidores, aunque eso sí, no les duró mucho la aventura, porque los de seguridad tardaron milésimas de segundo en sacarlos de en medio.

Bendecida marca uno de los momentos álgidos del concierto, aunque la despedida con humo y confeti al final de La Chispa Adecuada nos hace pensar que no se puede mejorar el espectáculo. Pero se podía. En un segundo bis recuerdan El mar no cesa, Tumbas de Sal y En los brazos de la fiebre. Llevan veinticinco canciones, dos horas y veinte minutos de concierto. Enrique ha salido con un cañón de luz enfocando al público, y termina aplaudiendo él a los guatemaltecos. El aplauso es recíproco, el sueño se cumple y como sorpresa final, fuegos artificiales. Como los Rolling Stones, pero en este caso solo han vuelto una vez… de momento.

 

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